Historia de una pasión
Los sueños y El carácter.
El saber y el hacer. El espiritu.
La tierra y El alma.
Son incontables las veces que he subido y bajado estas escaleras.
En el calado de esta antigua bodega comenzamos a crear
los primeros Belezos.
Hace ya bastantes años que trasladamos
la bodega a unas nuevas instalaciones más modernas y dinámicas,
pero quisimos conservar el antiguo calado.
En él se guardan
nuestros inicios, nuestros recuerdos y en él hemos creado un rincón
donde compartir contigo lo mejor de nosotros: nuestros vinos.
Saber que los sueños son irrenunciables, creer en lo que haces, decidir que sólo hay un camino:
la calidad, y nunca poner barreras a la creatividad es nuestra forma de entender el vino.
Cada vino tiene su personalidad, cada Belezos es fruto de un sueño.
Nuestros vinos han ido
evolucionado con nosotros. Comenzamos haciendo vinos modernos, atrevidos, vinos que marcaban
una forma diferente de hacer en Rioja, y desde hace unos años sumamos a esta gama una familia
de vinos tradicionales.
El prestigio de nuestros crianzas y reservas, los premios recibidos, nos han demostrado que el
camino recorrido ha merecido la pena.
Todos somos fruto de nuestra historia. La
tradición vitivinícola de mi familia tiene sus raíces en Jerez y se remonta a 1.898. Maribel también creció rodeada de un
entorno cuya vida giraba alrededor del viñedo. Hoy suma a su perfil como enóloga su
especialización e investigación en el desarrollo de la técnica del sobreinjerto aéreo.
El saber heredado, los estudios realizados en Burdeos, el deseo innovador impregnan
Belezos. Per hay algo más que nos diferencia, ser una bodega familiar, que apuesta
por una producción limitada de vinos de gran calidad. Nuestros vinos son ideados desde la viña,
desde el saber hacer en ella y son criados en bodega para ser únicos, para que cada uno de ellos cuente su propia historia.
Muchas veces me he preguntado si fuimos nosotros quienes elegimos esta tierra, la Rioja Alavesa, o fue ella quien nos eligió a nosotros.
Hace más de veinte años descubrimos en La Puebla de Labarca nuestro lugar, nuestro paraje, un mágico lugar que nos ofrecía
todo lo deseado para que esos vinos que poblaban nuestra imaginacion tomaran cuerpo y se hiciesen reales.
Antiguas viñas amparadas de los fríos extremos por la Sierra de Cantabria, orientadas al Sur, con el Sol como mejor aliado.
Una joven pareja de enólogos supo que aquél era su sitio.
En 1987 nos dejamos atrapar por estos accidentados terrenos,
un entorno único y privilegiado donde crear Bodegas Zugóber.